Servicio de Viernes «El Culto al Señor»

El pasado viernes 17 de enero, la Immanuel Presbyterian Church de Quito llevó a cabo el servicio de oración, donde el líder Israel Mendoza compartió un mensaje basado en Malaquías 1:6-14. Este pasaje, cargado de exhortación y enseñanza, nos recuerda la importancia de ofrecerle a Dios lo mejor de nuestras vidas.

En su sermón, Israel Mendoza destacó cómo Dios llamó la atención de los sacerdotes por ofrecer sacrificios inadecuados. En lugar de presentar animales sanos y sin defecto, entregaban los cojos, ciegos y robados, faltando al respeto y honra que el Señor merece. Este acto representaba un desprecio hacia el mandato divino, algo que también podemos observar en nuestras vidas cuando no damos lo mejor de nosotros a Dios.

Dios nos enseña que todo lo que hagamos, ya sea en ayuno, oración, o en nuestras actividades diarias, debe ser hecho de manera excelente, como una ofrenda agradable a Su presencia. En ocasiones, los afanes y preocupaciones de la vida nos impiden vivir como a Dios le agrada, dejando de lado el primer amor y nuestra entrega total a Él.

Un llamado al primer amor
El mensaje central del sermón fue un llamado de Dios a volver al primer amor, a una vida donde nuestras acciones reflejen obediencia y gratitud. A través de la palabra en Proverbios 14:12, se nos advierte que el camino que parece correcto puede conducir a la muerte. Por ello, es fundamental buscar la dirección de Dios y vivir conforme a Su voluntad.

Asimismo, el pasaje de Deuteronomio 5:32-33 nos recuerda que debemos caminar por el sendero que el Señor nos ha trazado, sin desviarnos ni a la derecha ni a la izquierda, asegurándonos de vivir, prosperar y disfrutar de las bendiciones que Él tiene para nosotros.

Entregar un sacrificio de olor fragante
Cuando vivimos según los mandatos de Dios y ofrecemos lo mejor de nosotros, nuestra vida se convierte en un sacrificio agradable a Él. Este acto no solo refleja nuestra devoción, sino que también agrada a Dios, quien ve en nuestra obediencia una expresión de amor genuino.

El mensaje de este servicio nos invita a reflexionar sobre la calidad de nuestra relación con Dios. ¿Estamos entregando lo mejor de nuestra vida, tiempo y corazón? O, como los sacerdotes de Malaquías, ¿estamos ofreciendo lo que nos sobra?

Que este llamado nos inspire a vivir con gratitud y excelencia, reconociendo que todo lo que hacemos debe ser para la gloria de Dios.

«Todo lo que hagas, hazlo como para el Señor y no para los hombres» (Colosenses 3:23).