
En un emotivo servicio de oración celebrado recientemente en Ecuador, líderes cristianos se reunieron para adorar y exaltar el nombre de Dios. Durante la ceremonia, los presentes cantaron y oraron, sintiendo la presencia del Espíritu Santo quebrantando sus corazones e impartiendo gracia y revelación.
La líder Samantha Cárdenas dirigió el mensaje titulado «¡Derribando el muro divisorio!», basado en Hechos 10:1-44. En el mensaje, destacó cómo la religiosidad puede hacernos perder de vista la verdad en Cristo. Según ella, conocer la ley y el evangelio es crucial para la salvación, y enfatizó que la única manera de defender nuestra fe es guardar la palabra de Dios, eliminando las barreras que surgen del pensamiento religioso.
La líder Samantha también reflexionó sobre la revelación que Pedro recibió en la visión de Hechos 10, donde comprendió que la era de la ley había sido reemplazada por la era de la gracia. Enfatizó que todos los que hacen la voluntad de Dios y aceptan a Jesús como el Mesías, sin importar su origen, pertenecen al pueblo de Dios.
El mensaje central fue el perdón de los pecados mediante el sacrificio de Cristo en la cruz, y cómo el temor de Dios y la fe en Jesús pueden conducir a la recepción del Espíritu Santo, como se vio en el caso de Cornelio y su familia, quienes fueron bautizados con el don de hablar en lenguas.
A través de los versículos complementarios, Samantha argumentó que la fe en Cristo es lo que nos salva, no las obras de la ley. Romanos 2:24-26 enfatiza que lo que importa es la circuncisión del corazón, no la circuncisión física. 1 Pedro 2:9-10 enfatiza que somos un pueblo escogido, santo y real, y Efesios 2:4-6 nos recuerda que hemos resucitado con Cristo y estamos sentados en los lugares celestiales.
El servicio de hoy concluyó con un momento de oración muy especial donde todos se conectaron en un sentido compartido de arrepentimiento y adoración, lo que trajo renovación y compromiso. Los presentes se marcharon con una mayor comprensión de la gracia y el amor de Dios. La celebración fue un recordatorio de que la fe en Cristo es lo que nos une y que el Espíritu Santo es quien nos guía y fortalece en nuestro camino espiritual.
Escrito por: Allison Parra