La Iglesia Presbiteriana Immanuel de Quito celebra el servicio del miércoles con un mensaje profundo

Hoy, 4 de junio de 2025, la Iglesia Presbiteriana Immanuel de Quito celebró su servicio del miércoles, en el que las líderes Eslef Cheme, Samantha Cárdenas y Allison Parra compartieron un momento de adoración y profunda reflexión con la congregación.

La líder Eslef Cheme dirigió el mensaje del día, basado en los pasajes bíblicos de Hechos 7:60 y Hechos 8:1-3. En su mensaje, destacó la importancia de la fe y la perseverancia en medio de la adversidad, usando como ejemplo la historia de Esteban y la persecución de la iglesia primitiva.

Perseverancia en medio de la adversidad

En medio de la creciente persecución que enfrentó la Iglesia primitiva, emergió una figura que aún resuena con fuerza en la historia de la fe: Esteban, un diácono lleno del Espíritu Santo, cuya muerte marcó un punto de inflexión en la propagación del Evangelio.

Condenado injustamente por presunta blasfemia, Esteban enfrentó su sentencia con una gracia divina que solo el Espíritu puede inspirar. Arrodillándose ante sus atacantes, mientras las piedras le llovían, alzó la voz al cielo, clamando: «Señor, no les tomes en cuenta este pecado» (Hechos 7:60). Un acto de perdón tan profundo que evocó las palabras de nuestro Señor Jesucristo en la cruz: «Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen» (Lucas 23:34).

Este gesto no solo fue una expresión de misericordia, sino un reflejo de la vida llena del Espíritu que caracterizaba a la Iglesia naciente. Esteban oró por sus enemigos al morir, enseñándonos a no guardar rencor, sino a interceder por quienes nos persiguen, nos hieren y nos rechazan. Como receptores de la gracia de Dios, estamos llamados a derramar ese mismo amor, incluso en medio del dolor.

Así como en tiempos recientes, en medio de crisis y convulsiones globales, muchos creyentes abandonaron su zona de confort para predicar, servir y orar, también en la iglesia primitiva, el dolor fue el fuego que encendió la llama de la misión. Dios no se equivoca: Él obra en las pruebas.

Hoy, esta historia sigue hablándonos: en medio de la persecución, el rechazo y la dificultad, Dios sigue obrando. Nos llama a amar como Esteban, a predicar como los dispersos y a confiar en que, incluso en medio del caos, Él cumple su voluntad.

Porque la iglesia de Cristo no muere: se multiplica.

La Iglesia Presbiteriana Emanuel de Quito sigue siendo un lugar de encuentro y crecimiento espiritual para sus miembros, donde buscan profundizar su fe y servir a la comunidad con amor y dedicación.

Escrito por: Allison Parra